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jueves, 14 de marzo de 2013

VIDA EN MARTE UNA MENTIRA

Hace escasos días que la NASA anunció que Marte albergó muy probablemente vida. Ya en agosto de 1996 el Gobierno Clinton hizo lo mismo pero en aquella ocasión lo afirmó mundialmente. Un meteorito procedente de Marte, y milagrosamente hallado en la Antártida, daba crédito a aquella ratificación gracias a unos aminoácidos presentes en aquella roca. Bajo tal excusa el gobierno Clinton justificó millones de dólares en visitas al Planeta Rojo para verificar tal hallazgo y en tan sólo unas pocas semanas ya estaba lista una misión espacial, algo inaudito en toda la historia de la NASA, obviamente el encargo llevaba programado muchos meses. Dos años más tarde, en enero de 1998, la prestigiosa revista Science explicaba que los aminoácidos hallados en el meteorito no eran marcianos sino de contaminación terrestre, es decir que no había prueba alguna de vida en Marte, noticia que apenas ocupó un espacio ínfimo en los medios. No obstante, las misiones de la NASA continuaron para corroborar lo que muchos científicos cautos, humildes y objetivos ya sabían, que no hay vida en Marte, sólo un gran desierto, algo que ya había mostrado la Viking 2 en 1976. Por aquel entonces el bioquímico Joan Oró y otros científicos habían determinado que dada la composición estable de la atmósfera marciana nada la alteraba actualmente, ni erupciones volcánicas ni actividades biológicas. Pero la obsesión por hallar vida en Marte continuó con la Mars Global Survivor y en junio del 2000 la NASA anunció que con toda seguridad había agua en estado líquido en Marte y que por tanto, quizás vida. De hecho sólo habían hallado indicios de erosión hídrica, a saber si por otro fluido. Con la llegada en 2001 de Bush al poder las cosas no fueron distintas y en marzo de 2004 su gobierno declaró que en Marte hubo océanos y probablemente vida en ellos. La misión con el Spirit y el Opportunity así lo indicaban al fotografiar surcos producidos por algún fluido, que no necesariamente agua, y sulfatos que según la NASA procedían de ambientes hídricos, aunque pudieran darse también en medios muy ácidos. Cabe remarcar que el agua es un elemento inorgánico que no se debe confundir con la presencia de vida. En la Tierra por ejemplo surgió de los cometas y meteoritos que la formaron y de las actividades volcánicas que posteriormente la exudaron, y no por ello pensamos que la vida surgió del magma. Agua y vida jamás implican una causa y efecto inevitable y Marte es un gran desierto. De hecho la propia NASA, y con la boca pequeña, admitía que le faltaban datos para llegar a concluir que hubo vida marciana. En abril de 2006, y esta vez fue una misión europea, la Mars Express reveló para la revista Science lo que ya se dijo, que Marte había sido un gran desierto durante al menos el 75 % de su historia final. Es decir, si hubo vida vinculada a posibles masas de agua, como la NASA dijo pretender demostrar, sólo pudo darse más allá de sus 3.500 millones de años. Estos datos ponían en cuestión la estrategia del programa de exploración de Marte por parte de la NASA. Su obsesión por hallar agua líquida reciente, y en ello indicios de vida, desvelaban claras intenciones nada científicas. Aún así, los Estados Unidos y su NASA mantuvieron su tesis y en mayo de 2008 una nueva sonda, la Phoenix, amartizó en el Polo Norte hallando agua helada en el subsuelo marciano pero sin rastro de vida alguno. Y llegamos al presente cuando unos Estados Unidos a punto de la quiebra por su deuda externa arrojan otro bombazo marciano. Analizadas en marzo de 2013 unas rocas obtenidas por el reciente amartizado Curiosity, la NASA afirma que Marte pudo albergar microbios vivos por el simple hecho de hallar lechos fluviales fósiles de pH casi neutro. En la Tierra viven bacterias en pH peores que los presentes en el interior de una botella de salfumán. En resumen, la NASA jamás ha hallado ni vida actual ni vida fósil en Marte, ni indicios de ella, sólo ha vendido sueños a los ingenuos. Llevamos más de 40 años pisando el suelo marciano con sondas y proyectos carísimos de los cuales el 50 % ha fracasado en su objetivo. Y ante la crisis acuciante del mundo, ¿cómo explicar tantos millones de dólares gastados al respecto? Es obvio que los comunicados de la NASA y del Gobierno de Estados Unidos sobre el dueto agua y vida en Marte no hallan veracidad alguna, es obvio que estas misiones se han regido por criterios estratégicos y es más que obvio que los criterios científicos han brillado por su ausencia. La prueba de todo lo anterior es que la mayoría de anuncios sobre agua y vida en Marte han coincidido en periodo electoral, 1996 con Clinton y 2004 con Bush, o en plena crisis de la deuda estadounidense en 2013. De esta manera, y ante la opinión pública, se han justificado mastodónticos gastos del Gobierno en misiones al Planeta Rojo. Tanto si hay vida en Marte como sino, quién controle sus recursos durante el próximo siglo poseerá el título de gran superpotencia por muchos siglos, aunque ahora nos esté arruinando económicamente el presente.

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