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jueves, 10 de abril de 2014

JESÚS HISTÓRICO 3: CUANDO NACIÓ JESÚS

La tradición dice que Jesús nació el 25 de diciembre del 1 d. C., pero esta computación fue producto más de una necesidad social que de un rigor histórico. Durante el Imperio Romano las fechas hacían referencia a la fundación de Roma, ab urbe condita, para abreviar, A.U.C. Sumido el imperio en una profunda oscuridad durante el siglo VI, y sin Roma como sede central, era menester crear otro calendario bajo la nueva perspectiva cristiana. Bajo el mandato de Papa Juan I fue cuando se creó este. El pontífice dio la orden a un humilde abad que estaba a sus órdenes. Dada la era cristiana en la cual se vivía, el nuevo calendario debía ajustarse al nacimiento de Cristo, pero primer problema, nadie sabía cuando lo hizo éste. Dionisius Exiguus, nuestro abad, bajo la presión papal y el encargo impuesto, se equivocó en la fecha y con ella eliminó hasta el cero del calendario. El primer error fue utilizar el calendario romano para calcular la fecha del nacimiento de Jesús. Nuestro monje asignó el primer día del año romano, el 1 de enero, al nuevo calendario. El año del parto lo estableció por aproximaciones varias hasta decretar que fue el 754 A.U.C., algo paradójico si, y según los evangelios, Jesús y Herodes fueron coetáneos. Este rey, Herodes el Grande, murió el 750 A.U.C., es decir el 4 a. C., cuatro años antes de nacer Jesús. O bien los evangelios erraron al juntar en la misma época a Jesús y Herodes, o el abad no se percató de aquella contradicción. El segundo error de Dionisius Exiguus fue probablemente asignar el uno de enero del año uno al día en que Jesús fue introducido en sociedad, su circuncisión, su Alianza con Dios, la berit. Este rito lo solía ejecutar el padre en señal de reconocer al hijo como suyo y de incorporarlo a la sociedad judía, a la Alianza con Yahvé. De hecho la circuncisión acabó llamándose berit, alianza. La costumbre judía era circuncidar al recién llegado ocho días después de nacer, por tanto restando esos días al 1 de enero del 754, se obtenía el 25 de diciembre del 753, la fecha del nacimiento de Jesús. Casualmente esta misma fecha correspondía al nacimiento de una diosa que la mayoría de los primeros cristianos veneraba paganamente, Mitra, y que la iglesia católica de aquellos tiempos deseaba integrar como práctica cristiana. Independientemente que se quisiera o no absorber el nacimiento de Mitra con el de Cristo, el 25 de diciembre se hallaba en contradicción con los textos evangélicos. Si los pastores que adoraron a Jesús durmieron al raso probablemente el Nazareno no nació en invierno. O los evangelios se confundieron o Dionisius no se dio cuenta de la nueva paradoja. Pero el tercer error de Dionisius fue la falta de aritmética. Nuestro abad decretó que en el mismo momento de nacer el Nazareno ya había pasado el año 1 d. C., es decir, no hubo año cero. Eso implicaba que entre el 753 y el 754 A.U.C. no transcurría un año, sino dos. Del 1 a. C. (753 A.U.C.) se pasaba directamente al 1 d. C. (754 A.U.C.) sin pasar por el cero. Cuando alguien nace posee 0 años y pasado un año cumple su primer aniversario. Jesús fue distinto ya que en el mismo momento de su nacimiento ya había transcurrido un año, aunque celebraría su primer aniversario en el 2 d. C. Aquel error supuso que todos los posteriores cambios de siglo o milenio fueran siempre un año más tarde. El siglo II empezó en el 101 y no en el 100, el segundo milenio no comenzó en el año 2000, lo hizo en el 2001. A pesar de todos los errores del calendario anterior, éste se fue extendiendo durante la edad media. Posteriormente al siglo VI d. C., y olvidado por completo el Imperio Romano, la costumbre cristiana de hacer referencia a los hechos históricos con el antes o el después del nacimiento de Jesús fue creciendo y se desestimó la antigua usanza de la fecha de la fundación de Roma, ab urbe condita, A.U.C. Todavía en el siglo XI el nuevo calendario no estaba del todo extendido por Europa. Por esta razón el cambio de milenio en el 1001 no revistió gran importancia, cosa que sí sucedió en el 2001. Cabe recordar aquí las profecías milenaristas de catástrofes y destrucciones que no sucedieron, algo que nos lleva a una conclusión, a ignorar a los milenaristas en el 3001. Descritos los errores de Dionisius, y las paradojas entre su calendario y los evangelios, sólo cabe una humilde conclusión, no sabemos cuando nació Jesús. En aquellas épocas sólo los notables practicaban el registro de sus onomásticas y el nazareno pertenecía a una familia muy modesta. Sin costumbre entre las clases humildes de celebrar aniversarios, y con un Jesús sin información de su pasado en los evangelios, nos hemos quedado a dos velas, y sin las de su cumpleaños, al no saber cuando nació.

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