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lunes, 30 de mayo de 2016

FRACASO ESCOLAR (6): Como estudiar mejor

El curso ha empezado y por ahora todavía no tenemos demasiada información sobre el funcionamiento del centro. Sólo podemos atender a lo que ocurre por casa y el día a día va a resultar primordial para marcar pautas claras y hábitos que se avengan con el instituto. Los chavales son ávidos devoradores de rutinas con pequeñas dosis de improvisación. Lo contrario, un océano de caos con intentos de orden, no favorece ni sus estudios ni sus vidas. Veámoslo del amanecer al anochecer. ¿Despertador? Mejor no haga un padre o madre de ello, que sean ellos quienes se responsabilicen de sus horarios y se levanten a la hora. Si se despiertan tarde, que corran y aprendan. Igual puede decirse del bocadillo matinal. Empiece por dejarle el trabajo medio hecho y que se acostumbre a prepararse el desayuno. Si hablamos de igualdad que todo el mundo aprenda a cocinar. Y no le hace falta tanto dinero para comprarse una libreta, un boli o un bocadillo cada día, ¿cree acaso que las tiendas de chuches se arruinan cerca de los colegios? Compruebe sino lo que se gasta con las caries y quizás saque ciertas conclusiones. ¿Desayuno? Pues completo y equilibrado, pero lo más importante, asegúrese que lo toma. Ocurre muy frecuentemente que muchos alumnos no prestan atención en clase como consecuencia de falta de calorías de calidad, en fin, de un mal desayuno. También el riesgo de anorexias puede andar cerca cuando no existe control en la alimentación, más si los estereotipos de belleza andan altos por su armario y costumbres. Muchas hijas durante su adolescencia intentan imitar a madres esbeltas y bellas, ello las lleva a veces a adelgazar en exceso. Más tarde se hablará de ello. Antes de salir de casa, y con el desayuno bien asentado, no estaría de más que dejaran la cama hecha, eso les enseñaría autonomía, deberes y responsabilidades desde sagaces, por otro lado, uno se ahorra un trabajo y tiempo a cambio de algo que educa a su prole bajo una Enseñanza Múltiple Contrastada. La llegada al centro educativo debe regirse por la puntualidad. Si este, el colegio, no lo regula, mal asunto. Es obligación y deber del instituto controlar los retrasos de los alumnos, dejar registro de los mismos, y si resultan redundantes, sancionar e informar a los mentores del mismo. Si sospecha de falta de puntualidad de su hijo, no espere mucho, llame al centro y pida información, aunque a menudo resulta muy útil revisar su agenda. En ella hallará las observaciones que docentes y tutor han anotado de su hijo a la espera que uno firmara pero que el zagal obvió y escondió. Faltas de disciplina, de puntualidad y de trabajo deberían figurar en tal bloc de notas. Si hay muchas deberían haber concertado entrevista personal, en tal caso, y si no lo hicieron, pídala. Antes pero, confirme que no falten páginas de la agenda, aquellas en donde había más observaciones que su hijo no quiso que uno viera. Por regla general las agendas llevan sus páginas numeradas a tal efecto. Otra manera de informar a los padres es con las actuales aplicaciones informáticas en donde se pasa lista con ordenadores y la información se halla disponible por la red. De todas formas tales modernidades topan con problemas como fallos en la batería del portátil, errores de conexión, lentitud en la misma y defectos del programa. A veces, y ante la imposibilidad de pasar lista con el portátil, algunos docentes lo deben hacer a la vieja usanza, a mano, para luego en casa pasar los datos a la red, es decir, doble trabajo. En resumidas cuentas, la informática no resulta la panacea del control escolar, y quien así se lo venda quizás lo haga por ahorrarse un trabajo que los tutores le harán, por ser un talibán de la informática o por simple ignorancia de lo que realmente ocurre en el aula. Por tanto, y por ahora, la agenda de papel resulta una buena manera de saber lo que ocurre con su polluelo, e Internet una gran herramienta auxiliar. Revisar ambas a menudo permite controlar los hábitos escolares y deberes pendientes. En caso de ver desierta la página del día desconfíe si le dice que no le encargaron trabajo y aplique lo que sigue, el hoy por mañana. Es muy simple, con el horario semanal en mano, algo que deben anotar en su agenda, el padre o la madre repasan el día de hoy y se ven todas las materias que han podido dejar deberes pendientes. Si no los hubiera siempre quedará pasar los apuntes a limpio y estudiar los conceptos impartidos. Luego hay que dirigirse a por el mañana, y se hace lo mismo en previsión de los ejercicios y estudio de las áreas que mañana se impartirán. El objetivo es obvio, repasar lo que se debe saber para comprender la clase siguiente, y como no, comprobar que los trabajos están a punto para el día posterior. En resumen, hay que ver lo que se hizo hoy y prever lo que se exigirá mañana. Él debe llevar la agenda bajo tal ordenanza y si uno así se la pide, verá como éste se pone las pilas. Otro punto de control sobre la calidad educativa del centro son los apuntes de su hijo. Revisarlos a tal efecto no debe ser tarea diaria, pero una vez cada mes le dará gran idea de cómo va su hijo. Si ve que todos los apuntes son un caos y con sesgos de información, algo pasa con su zagal, es harto imposible que todos los docentes de un centro dicten anotaciones desordenadas durante sus clases. Si observa que sólo sucede en una de las materias, o bien su hijo odia esa especialidad o bien el profesor es el desorganizado. Los apuntes son la herramienta básica de la profesión de su hijo, la de estudiante, como lo son una sierra para un carpintero o un ordenador para un programador. Por ello las anotaciones deben contemplar una serie de características fundamentales que le permitan a éste, al escolar, comprender y memorizar los contenidos impartidos de manera ágil y eficaz. Un buen docente sabrá crear esos apuntes en sus alumnos, algo que uno verá en las libretas de sus rapaces. Unos apuntes útiles deben ser sobretodo VISUALES, es decir estructurados, ordenados y con simetrías. Las figuras regulares y con colores llaman toda nuestra atención, véanse las señales de tráfico por ejemplo. La razón de tal percepción es que somos primates y por ello uno de los sentidos más afinado es la vista. Nosotros los humanos, como simios superiores, tenemos una visión excelente fruto de millones de años de adaptación a dos necesidades, el cálculo de distancias y la búsqueda de frutos maduros. El salto de rama en rama de nuestros antepasados, o la caza con lanzas y flechas, nos han potenciado una visión estereoscópica en donde los dos ojos miran al frente en lugar de a los lados como las vacas. Éstas han necesitado evitar depredadores, no saltar sobre sus presas o evitar una caída desde los árboles. La segunda adaptación, la de la fruta madura, nos otorgó la visión en color vetada a muchos organismos como perros o toros, incluso nuestros gatos son algo daltónicos, aunque los pájaros ven aún más colores que nosotros. En nuestro caso la capacidad cromática de nuestros ojos nos permitió ver a distancia donde se hallaba la fruta a punto de caramelo, algo necesario para sobrevivir si queríamos comer. Visto que la vista es la que trabaja, los apuntes de los escolares deben ser VISUALES para facilitar el estudio y la comprensión. Las estrategias que deben seguir los alumnos para lograr tal objetivo son las que siguen. En primer lugar el orden en las ideas. No es aconsejable comenzar por una ecuación de segundo grado sin antes pasar por la de primer grado, como también no se puede anotar una clasificación de elementos empezando por la excepción. En segundo lugar el uso de símbolos y abreviaturas que permiten anotar y leer con mayor rapidez los conceptos impartidos. En tal sentido tenemos toda la matemática a nuestro servicio, símbolos químicos y hasta el lenguaje de los móviles. Eso sí, en los exámenes y trabajos estará prohibido el uso de los mismos. En tercer lugar la utilización de esquemas para dar simetría a las informaciones. Ya hemos comentado que los humanos nos fijamos en figuras regulares y que las recordamos mejor que las formas caóticas y azarosas. La explicación es sencilla, frutos y presas presentan simetrías que nos llaman nuestra atención. Así pues el uso de cuadros sinópticos para clasificar, tablas para comparar, diagramas de flujo en causas y efectos, figuras geométricas para contrastar conceptos opuestos, gráficos para resumir o un simple dibujo esquema, que jamás artístico, muestran con simetría y claridad lo que uno así podrá con mayor facilidad recordar y memorizar. Combinar la observación con el dibujar hace que los alumnos se fijen más en el tema de estudio y que a su vez lo memoricen mientras lo trazan sobre su libreta. En cuarto lugar, y para que esos apuntes resulten visuales, resultará muy importante la buena presentación y que estén espaciados. Una información abigarrada, en letra pequeña y concentrada sobre el blanco de un folio es algo imposible de leer y comprender con rapidez. Por tanto, si ve que su hijo tiene unos apuntes así la solución es obvia, hay que pasarlos a limpio ampliando el tamaño de letra, el espacio entre esquema y esquema para que la presentación global sea suave y sin aprietos. Tal anotación regalará a su hijo tranquilidad al estudiar. Por otro lado, y al pasar los apuntes a limpio se logra que inconscientemente se estudie. Es harto sabido que al trabajar con la mano es estimulan muchas neuronas de la memorización, por tanto rescribir las cosas las inserta de nuevo en nuestra mente. En resumidas cuentas, el docente que imbuye unos apuntes bajo todos los consejos anteriores lo está haciendo francamente bien. En el día a día que estamos recorriendo llegaremos a la tarde como tiempo de trabajo y estudio. La zona de estudio debe cumplir también unos requisitos que ayudarán a la concentración y a la relajación del estudiante. Cuanto más se logren las dos condiciones anteriores, menos se cansará el escolar y más tiempo útil de estudio alcanzará. En primer lugar el área de estudio debe estar desierta de elementos que distraigan, no peluches, no juegos, no póster en la pared del frente, no móvil, no Facebook y no Twitter. En segundo debe imperar el silencio, a lo sumo una música suave, pero hay que alejarse de melodías rítmicas y con percusión, distraen la mente y la cansan. En tercer lugar las paredes deberían tener un color uniforme, claro y suave que de buena iluminación. Evitar los colores fuertes, no rojos y naranjas, sofocan, no azules intensos, dan frío, no colores oscuros, restan luz para el estudio, mejor tonos blancos o cálidos entre crema, marrones o verdes, es decir colores de tierra y bosque pero sin estridencias. La naturaleza aplaca y reduce la ansiedad, recuerde un paseo por un jardín o por un bosque. Rodéese de colores claros con los matices anteriores, esos matices de color pueden inducir el buen estudio. En cuarto lugar debe existir una buena ventilación ya que la concentración de dióxido de carbono al respirar adormece la mente. Y en quinto y último lugar, buena iluminación, preferiblemente luz solar, más natural, más relajante. Seguramente quedaron en el tintero más requisitos para un buen rincón de estudio, pero con los anteriores llegamos al momento de la concentración en casa. La hora de los deberes debería ser siempre la misma ya que las rutinas los hacen autónomos y responsables. Cuando ya es costumbre que a las seis se estudia, no hace falta recordárselo. Si le dice que ya terminó y sólo pasaron treinta minutos, permítase dudar. Más ejercicios habrá, los mal hechos a repetir y el estudio de lo anotado ese día. Se insiste, los deberes no son lo único, jamás, también el estudio diario refuerza conceptos y permite que su hijo siga el curso con buena continuidad. No sólo con los deberes se aprueba un curso. Eduque en la memorización y no vale aquello de ya terminé los ejercicios. Memorizar ejercita las neuronas y da inteligencia al individuo. La pura memorización de conceptos sin más entrena a nuestro cerebro y crea una mente maravillosa, no le quepa la menor duda. Para eso sirve recitar poesías, aprender canciones u otras listas de datos como la tabla de multiplicar. Las rutinas de estudio por la tarde son básicas para el éxito académico del estudiante. Un tutor de tercero de la ESO en eso dedicaba toda una tutoría para diseñar un horario de estudio y deberes semanales. Cada alumno debía presentarle con todo detalle como repartía su tiempo por la tarde situando las materias que menos le gustaban al principio, es decir, cuando se está más fresco. Luego debía colocar las que más le apetecían al final, como un regalo. En todo ello debía existir un descanso con merienda a mitad de un mínimo de dos horas de estudio diarias. A su vez debía situar el almuerzo, actividades extraescolares, cena y hora de ir a la cama. No estaba de más indicarse el día de compras para ayudar a los padres, el día de limpieza y el de orden de la habitación, hasta la obligación de hacerse la cama por la mañana. Al final se comunicaba a los padres que ese horario debía estar colgado en un lugar visible de la sala de estudio para que el alumno y progenitores supieran que hacer o demandar. De esta manera los padres tenían una herramienta básica de apoyo, que no ayuda. Cabe matizar que durante el estudio los padres pueden ayudar pero no deben resolver los ejercicios ni hacerles los deberes, eso no ofrece gran favor. Los padres deben vigilar que se cumpla el horario de estudio, y en todo caso, dar pistas e indicaciones para que el escolar pregunte en clase, eso le hará autónomo al aprender de sus errores, cuanto más se equivoque más se cultivará. En clase muchos buenos docentes hacen eso mismo, proponen un ejercicio y a periodos de tiempo gradual van dando pistas. Algunos docentes ponen notas tal que los tres primeros que lo resuelven obtienen un 10, los tres siguientes un 9 y así sucesivamente. La tarde da para mucho por lo que procure que sus hijos tengan menos tele y más obligaciones hogareñas, deportivas o escolares. Si los deberes se terminaron siempre queda estudiar para mañana, no le quepa la menor duda, o ir un rato a entrenar para distraer la mente y concentrar los músculos, práctica que la neurobiología ha demostrado eficaz para mejorar el rendimiento mental. Convertirse en un zángano ante el televisor no ejercita en demasía la mente de su descendencia. Un estudio de la facultad de Comunicación en colaboración con el Colegio Irabia de Pamplona sobre 5.600 alumnos mostraba que los escolares veían una media de 150 a 180 minutos de televisión al día, es decir de dos a tres horas que no se dedican ni al estudio ni a otras actividades lectivas. Añadía el mismo estudio que casi la mitad de los adolescentes la miran sin control de los padres prefiriendo los culebrones humorísticos y que la hora de mayor audiencia era a partir de las diez y media de la noche, algo que encendía las alarmas. La primera que durante la noche no existía comunicación familiar si se estaba tanto ante el televisor. La segunda que los adolescentes miraban más los programas adultos que los de la franja juvenil. La tercera que no parecía existir un control generalizado sobre la programación. Y la cuarta y última, que éstos iban a dormir tarde. Añadamos a esto que quienes no ven la TV, navegan por Internet o juegan con videoconsolas, y concluiremos que estamos ante una generación cada vez más insomne. Es muy frecuente en clase encontrarse con alumnos que van como alma en pena. Al preguntarles qué les ocurre responden que se fueron a dormir tarde ante la pantalla, un hecho que les resta capacidad de concentración a la mañana siguiente. Y bien, el día llegó a su fin y la cena con él. Este momento puede ser aprovechado para fines de placer y a su vez educativos. Todos en la mesa y con la tele apagada permite que uno sepa como es el colegio de su hijo o cuales han sido las vicisitudes de la familia durante el día. La palabra cura las tensiones del jornal, y con ello los niveles de ansiedad disminuyen. Apagar el televisor durante las comidas, o a lo sumo bajar el volumen, provoca que se charle de temas en la mesa. De la comunicación surge la confianza como puente de toda educación.

jueves, 26 de mayo de 2016

FRACASO ESCOLAR (5): "pa ke studiá"

No quiero ir al cole Anda, ni muchos adultos a trabajar. El objetivo de la escuela no es el de divertir a los alumnos, que tampoco el de amargarles, la finalidad de todo centro educativo debe ser explicada y comprendida por todos los alumnos desde casa y desde el colegio. Si la vida son situaciones y decisiones, se asiste a clases para obtener conocimientos y con ellos criterios con los cuales tomar sabios caminos, se asiste para aprender a ser adulto. Saber a quien votar o a quien no, o si no votar, saber qué comprar o que no, y saber con quien relacionarse o con quien no, son asuntos de vital importancia para evitar que en el futuro estafen, manipulen o le vendan la moto a su hijo. Y eso mismo debe contarles un buen docente durante algunas clases. Ese tipo de informaciones generan el vínculo positivo entre alumno y profesor. Primero al decirles una verdad que ellos siempre agradecen más que una excusa. Segundo al darles un argumento motivador para aprender. Están en el centro para tener criterio de mayores y evitar que les vendan la moto. Pero no sólo de conocimientos se alimenta nuestra mente, también la educación escolar persigue impartir una buena formación para impulsar justos y competentes profesionales, es decir, personas cívicas, útiles trabajadores y mentes críticas que sepan devolver el favor a la sociedad que ahora les está pagando su educación. Debemos recordar que durante cualquier crisis económica, y esto son estadísticas del INEM, quienes tienen mejor formación ostentan mayor posibilidad de encontrar y conservar un trabajo, algo que regala estabilidad, seguridad y hasta felicidad a los humanos. El hecho anterior les quedó claro a los finlandeses durante la década de los noventa cuando atravesaron la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial. En esa etapa los trabajadores no se podían reincorporar al mercado laboral por falta de formación, algo que propició repensar y mejorar el sistema educativo de Finlandia. Hoy en día éste ostenta los mejores resultados educativos de toda Europa. Podemos resumir que todo objetivo educativo debe perseguir convertir en adulta y crítica a nuestra prole. Para ello debe alcanzarse lo que todo buen educador infundirá a su hijo, un A.R.RE, es decir dotarle de Autonomía, Responsabilidad y Respeto. Cuando se cumplen estos tres requisitos, el fracaso escolar desaparece y el éxito personal y profesional fluye y eleva al estudiante hacia una sólida madurez. Para alcanzar este A.R.RE son necesarias normas muy claras, esfuerzo y dosis oportunas de diálogo y comprensión. Si en el centro donde su hijo aprende, o en su familia, no se hallan tales requisitos algo falla en el sistema. Añadamos que las condiciones anteriores deben impulsar que el individuo aprenda valores cívicos, control sobre sus emociones y a pensar por si mismo, todo un hito para los zagales. Antonio Machado decía, “una de cada diez cabezas piensa y nueve embisten”. Debemos comprender que uno puede ser muy inteligente, pero si no se le enseña a controlar sus emociones es entonces cuando embiste, en tal caso habremos fracasado. Puede que como primates seamos fisgones por evolución pero ello no implica que seamos óptimos filósofos. Para llegar a ello necesitamos de doctos profesores que nos enseñen conocimientos y nos corrijan los defectos bajo una Enseñanza Múltiple Contrastada.

lunes, 23 de mayo de 2016

FRACASO ESCOLAR (4). Escuela de clientes

Hay centros que sufren por mantener un número suficiente de alumnos, sobretodo entre algunos privados. La realidad es obvia, sin alumnos el negocio entra en bancarrota. No es de extrañar que la directiva intente alegrar en lo posible a los clientes, los padres, a través de sus lechones, los escolares. Optar por un enfrentamiento continuo con los progenitores puede conllevar aulas vacías y un buen número de maestros en la cola del paro. La mejor alternativa, y la más realista, es intentar equilibrar las demandas familiares con el ideario de enseñar y así procurar que los alumnos aprendan todo lo posible pero sin provocar la ira de los clientes. Pero lo anterior no suele suceder y cada día se da con más frecuencia el exceso de proteccionismo y clientelismo hacia los padres en los centros de enseñanza, una situación que en nada favorece el éxito académico real de nuestros estudiantes. Sirva de ejemplo de clientelismo la siguiente situación. Según estudios oficiales del 2004 el ochenta por ciento de los colegios no daban una comida equilibrada. La causa era que claudicaban ante los padres y alumnos que no aplaudían los menús recomendados. Así que las verduras y carnes eran sustituidas rápidamente por patatas fritas, croquetas y otros harinados. La verdura quedó para el perro del vecino, aunque éste jamás fuera herbívoro. En fin, no se queje del menú del colegio si hay demasiadas verduras, carne o fruta que a su hijo no le gustan. Sí hágalo, y junto con más padres, cuando esa alimentación abuse de fritos, rebozados y pastelitos. Recuerde esa dieta mediterránea que los Estados Unidos están plagiando a los españoles para evitar sus elevados índices de obesidad infantil y juvenil. Otro caso de clientelismo son el exceso de actividades lúdicas, que no lectivas, en muchos centros educativos. Si estas intromisiones son reiteradas rompen el ritmo de trabajo de los alumnos durante el trimestre y provocan su desorientación. Imaginemos que cada curso se halla plagado de semanas blancas, festivales juveniles, carnavales, excursiones extraordinarias, sesiones de cine, audiciones de música, castañadas, días del libro, pesebres vivientes, concursos de dibujo, manifestaciones por la paz, certámenes de teatro e incluso el propio crédito de síntesis cuando se imparte como unas colonias veraniegas. En el caso anterior, y si todo es vivido como un gran festejo en detrimento de matemáticas o lengua, se resta excelencia al centro. En fin, que el abuso es contraproducente ante un uso racional conveniente. Aún así son muchos los colegios que durante todo el curso organizan multitud de actividades lúdicas para alegrar a los alumnos y así dejar contentos a los padres. Si el escolar vive con felicidad el tiempo en el centro, muchos padres perciben que el colegio va bien, pero si lo que la familia recibe son quejas y más quejas de su lechón por los deberes y la disciplina, algunos padres acaban hartos y acuden al centro para presionar. En fin, que resulta infinitamente mejor una escuela por proyectos que una clase de cálculo extra. En este sentido cabe mencionar lo que ocurría en 2016 con una famosa orden religiosa en Barcelona. Ésta se organizaba bajo la lúdica escuela por proyectos, aunque ello sólo lo hacía en los barrios humildes. En los más acomodados no se atrevía ya que probablemente unos padres más cultivados y críticos no verían con buenos ojos que su hijo se divirtiera tanto aprendiendo tan poco. Cabe insistir que en algunos centros, y debido al exceso de actividades lúdicas, se llegan a perder entre un veinte y un treinta por ciento de las horas lectivas. Una obra de teatro en donde su lechón sale tres segundos disfrazado de angelito consume probablemente la cuarta parte de clases de lengua de ese trimestre. Si realmente quiere un hijo feliz ahora, pero infeliz a la largo plazo, y falto de capacidades en su futuro adulto, un colegio así le conviene, pero si opta por un buen nivel académico será necesario sacrificar algunos de estos divertimundos escolares para que el centro no parezca un Terra Mítica, un Port Aventura o un Disney World. Una nación de pan y toros sólo distrae el estómago y la vista, pero no llena su futuro de buenas personas, de competentes profesionales y de humanos felices, y conste que la felicidad, como decían Platón y Ghandi, la da el esfuerzo y no la facilidad en alcanzar las cosas. Ante un deseo uno se pone a trabajar para alcanzarlo, mientras lo intenta, lo vive con ilusión, y cuando lo consigue aparece la felicidad. En el caso que el objetivo no se cumpla, se refuerza el psique para superar mejor las futuras y seguras frustraciones de la vida, algo que evita caer en infelicidades mayores. La felicidad no debe ser el único objetivo, lo debe ser más reducir la infelicidad. En fin, aplauda más al colegio que exige que el de fiestas y festejos a pesar de las opiniones de algunos teóricos que no pisan las aulas. Sirva el caso del catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, Mariano Fernández Enguita. Éste defendía que el fracaso escolar era culpa de los docentes al explicar cosas aburridas. Paradójicamente Fernández estaba de acuerdo en crear centros exigentes, algo que no suele divertir a los alumnos. Otro ejemplo de circos que intentan complacer a los clientes es el consejo escolar, un organismo que tiene su fuerza en los centros públicos pero que en los privados suele significar una pantomima dirigida a los padres. En los colegios concertados el consejo escolar no suele mandar más que la dirección del centro. Esto no es ningún mal, las escuelas privadas son empresas y como tales así se rigen. Entonces, ¿qué razón hay para perder toda una mañana en elegir a los representantes de los alumnos y de los docentes en el consejo escolar?, ¿no será ésta otra actividad lúdica a sumar al treinta por ciento de horas sin clase? No les extrañe pues que los maestros se lo miren sin ilusión y con el deseo de no ser elegidos.

jueves, 19 de mayo de 2016

FRACASO ESCOLAR (3) La elección de un centro

Centros públicos o privados El buen ejemplo educa pero el malo confunde. Muchos teóricos y políticos que diseñaron la reforma educativa de la enseñanza pública, la LOGSE, y sus posteriores versiones, la LOCE y la LOE, matriculaban a sus hijos en escuelas privadas elitistas que no aplicaban la reforma al cien por cien. Este hecho llevó a pensar que la reforma no era tan buena y que mejor enviar a los retoños a colegios privados. Cabe decir que los centros de minorías, menos del 5 por ciento en todo el estado, son centros que no perciben dinero alguno del estado y que representan un sistema escolar que dicen evita el fracaso escolar de muchos chavales. Por suerte la escuela pública también posee excelentes escuelas bajo ese perfil. La educación de los buenos centros, públicos o privados, moldea a los rapaces para que se conviertan en buenos profesionales, humanos justos y personas críticas. Estos colegios tienen claro que educar conlleva transmitir los conocimientos correctos que los doctos saben. En ello la buena didáctica será el arte de saber enseñar y hacer comprender lo más rápidamente posible todos esos conocimientos a cuantos más alumnos mejor, algo que en conjunto ha sido, desde la Ilustración del XVIII hasta nuestros días, el objetivo básico de la educación y de la actual Enseñanza Múltiple Contrastada. Educar proviene del vocablo latín exducere que significaba extraer, llevar hacia delante a algo o a alguien. La educación cuenta con dos partes asimétricas, quien enseña a alguien (insignare o indicar) y el que aprende del mentor (apprehendere o hacia la comprensión). En resumen, para los clásicos educar consistía en guiar en la transmisión de conocimientos ayudando a su correcta comprensión, algo no muy distante del concepto de hoy en día. Matizado todo lo anterior, uno puede preguntarse que centro debe escoger que reúna los objetivos básicos educativos. En nuestra cultura europea nos han insistido demasiado con el maniqueísmo y ahora nos encanta vivir pensando que todo puede ser bueno o malo, blanco o negro, PP o PSOE, Cd’s o Podemos y público o privado. Sumidos en ese esquema dual no nos damos cuenta que cada situación es singular y desigual al resto. No existe sólo el blanco y el negro ya que hay infinidad de grises. Ni los centros privados son mejores que los públicos ni éstos tienen mayor número de recursos que los primeros, todo depende de cada instituto en concreto. Hay muchos factores en juego e insisto, cada centro es cada centro. Uno puede ahorrarse pagar por un centro privado tan caro si puede y sabe elegir un buen instituto público, siempre y cuando en su localidad exista una cantidad y calidad diversa de éstos. En caso de residir en una localidad modesta no podrá elegir y lo que se diga en este apartado no podrá aportar mucho. En caso de vivir en una gran urbe, no se sitúe a favor de lo privado o lo público, estudie el centro donde está su hijo y verá lo bueno y lo malo como en todas partes. Sea privado o no, los aspectos que ahora detallaremos definen si un centro busca la excelencia o si anda perdido en la mediocridad. Primero el instituto debe ostentar buenas relaciones entre dirección y administración para asegurarse rapidez en los recursos. Segundo debe existir una dirección experimentada y diligente a nivel de normas claras en asuntos disciplinarios. Tercero, debe funcionar un claustro de profesores estable y eficaz que sabe como optimizar su centro. Y cuarto y último, deben trabajar unos docentes líderes de grupo pero no colegas de alumnos el primer día de clase. Si todo ello se da en un centro, se crea un equipo eficaz que emanaba concentración y buen ambiente en el aula, no desorden y algarabía. El primer punto, el de buenas relaciones entre administración local y dirección resulta una señal inequívoca para obtener los recursos necesarios en su centro. Una mala relación entre ambas partes levantará resistencias en acuerdos y esfuerzos comunes para beneficios mutuos. Aquí dirección debe tener buenas dotes de política para obtener de la administración aquellos recursos que gestiona como son profesores auxiliares, talleres de urbanismo y financiación de logística para el centro. El segundo, una dirección diligente, experimentada y con normas claras en asuntos disciplinarios resulta básica para generar un ambiente de trabajo y civismo en el centro. En este sentido el equipo directivo debe cumplir tres requisitos básicos. El primero, la defensa del docente y no del cliente. Dar la razón a padres o alumnos en contra del educador pudiera implicar que los no profesionales en el aula mandaran sobre los sí entendidos en esta. En otras palabras, si dirección le da la razón a la primera y no defiende a sus profesores, desconfíe de ella. El segundo es que la dirección de su centro debe ostentar un claro liderazgo frente a los docentes. Si estos desafían o no confían en ella se pierde la unidad educativa del centro. Y el tercero, el equipo directivo debe felicitar o recriminar los buenos o malos quehaceres de sus educadores. En fin, si dirección logra ser líder en el colegio alcanzará grandes posibilidades de éxito, en caso contrario el centro irá de mal en peor. Su hijo le contará todo esto durante las cenas. Los chavales, aunque a veces no lo parezca, se percatan de todos los entresijos del centro, de quien tiene autoridad y de quien no, de qué profesor domina o no su materia y de si dirección coordina bien o mal el centro. Charle con ellos y obtendrá toda esa información. Por ejemplo, fíjese si el equipo directivo obliga a sus docentes a asistir a cursos de reciclaje que no sean chorradas, si crea estructuras efectivas para la detección y corrección de alumnos con dificultades, si coordina con fluidez y precisión el paso de información de los alumnos de primaria a sus profesores de secundaria, si asigna horas a todos los tutores para atender a familias y estudiantes, si elabora protocolos de acción escolar que todos, tanto docentes como alumnos, conocen al dedillo, y por último si existen propuestas por parte de los alumnos para mejorar la enseñanza durante las clases sin rebajar exigencia alguna. La efectividad requiere al menos tres cosas: el espejo exterior de quienes te observan, la sinceridad con uno mismo y la humildad en todo ello. Puede que haya padres que se deseen centros con otra característica no comentada, el decreto de autonomía de centro, una ley que pretende que cada centro diseñe sus proyectos educativos y curriculares. Según la evaluación internacional de alumnos de la OCDE, el llamado informe PISA (Programme for International Student Assessment), este factor no resulta primordial para reducir el fracaso escolar ya que hay países bajo tal autonomía con resultados envidiables y otros nefastos, por tanto no existe una relación clara entre éxito académico y autonomía de centros por mucho que se emperren algunos políticos. Además, y según el informe McKinsey, si el nivel de un centro es bajo mejor que no haya autonomía de centro y que sea el estado quien intervenga. Si por el contrario el nivel es alto, ese centro le irá muy bien su autonomía y sabrá como distribuir currículos y alumnos. En resumen, una autonomía de centro bajo un equipo docente mediocre empeora las cosas, mientras que esa misma autonomía en riendas de un competente claustro logra reducir en gran medida el fracaso escolar, sobretodo si el centro exige exámenes de nivel para pasar de ciclo, algo que en muchos países lo gestiona externamente el Gobierno. El tercer aspecto, el de una plantilla estable evita pérdidas de tiempo. Un nuevo curso con demasiados profesores nuevos obliga a entrenar a éstos en los matices del centro que les recibe. Por tanto, los cambios frecuentes de plantilla sólo desestabilizan el ideario del instituto. Además un aspecto para lograr la excelencia de un colegio descansa sobre un buen claustro que lleva años conociéndose y entrenándose, algo así como la cantera del F.C.B. Con una plantilla estable y de calidad se perpetua un gran ideario educativo. Finlandia, que ostenta el mayor rendimiento escolar europeo, posee un elevadísimo grado de estabilidad en las plantillas de sus centros, y de hecho la elección de sus profesionales resulta clave en el éxito educativo finlandés. Allí son los mismos directores quienes escogen y contratan a sus licenciados sin pasar éstos por unas oposiciones. En la península pasa lo contrario, si una escuela consolidó un claustro estable y eficaz es cambiado en breve, ¿por qué? La normativa manda que las plazas de muchos docentes salgan todos los años a subasta. Es decir, otro funcionario de mayor antigüedad y externo al centro puede desplazar a quien ya formaba parte del equipo estable, excelente y eficaz. Nuevas leyes como el decreto de plantillas pretenden corregir esto, pero ello otorga excesivo poder a directores que prevarican eligiendo a sus afines y acólitos. En fin, ¿quién vigilará al vigilante en nuestro país de picaresca? En Finlandia los directores son profesores que han pasado por una formación exigente y específica. Luego deben presentar un proyecto educativo para el centro que pretender dirigir y es la administración local que conoce las necesidades sociales del municipio quien elige al director más acorde y más preparado. El cuarto punto, el del buen maestro, es vital para ganarse la confianza de los alumnos en el aula, algo que de rebote logra la de los padres. Ese triángulo, docentes, escolares y padres, pivota sobre la autoridad del docente en el aula, una autoridad que debe llegar de serie por ley pero que debe ser reforzada por el perfil del buen profesor. Un docente así no debe ser amigo de sus alumnos el primer día de clase, aunque tampoco enemigo de ellos. Ese aspecto dual del profesor, no amigo pero tampoco enemigo, persigue algo muy útil en el aula, el respeto mutuo. En breve se detallará todo esto en otro apartado. El buen maestro también debe dominar lo que imparte y con ello estimular a sus alumnos con clases ordenadas, ejercicios de complejidad creciente y anotaciones claras en la pizarra. La humildad también se halla en los mandamientos de un correcto educador, un buen maestro jamás debe esperar que le admiren, debe desear que le superen. La soberbia aleja a los alumnos de un docente y se pierde la confianza que perseguíamos antes. Otra faceta relevante es que un buen profesor debe saber defender los intereses de sus alumnos por encima de otros malos educadores. Cuando ello ocurre, los alumnos se dan cuenta y deciden confiar en su educador. En este sentido un buen docente debe educar con el ejemplo aunque si un día falla, simplemente demostrará ser humano, algo humilde que también le acercará a sus alumnos. Por otro lado, un educador correcto debe apoyar al resto de docentes y no entorpecer su tarea. Si un docente desautoriza a otro hace un flaco favor a la autoridad de todos. Mejor comentar las cosas en privado y buscar acuerdos bajo un beneficio común. Sólo añadir que todos los requisitos anteriores también deben hallarse en el cuerpo directivo del centro. Sólo así se alcanzará la excelencia que los padres desean de un centro. Por tanto, y sin tener en cuenta si éste es público o privado, busque y exija institutos en donde se apliquen todos los puntos anteriores que, por si no se percataba, conllevan implícitos el esfuerzo y la disciplina. En este sentido algunos docentes veteranos afirman que antes de la reforma los centros públicos eran mejores que los privados, pero que después de la LOGSE el nivel de esfuerzo y disciplina bajaron tanto que la concertada y la privada quedaron por encima de los anteriores. Si eso fuera cierto mejor lleve a su hijo a la privada, o a lo sumo a la concertada. Piense que una mayoría de nuestros gobernantes lo hace aunque haya públicas de calidad. De todas formas analice todo lo descrito durante este apartado y vea si algún instituto público lo cumple. Si lo halla se ahorrará una cara educación privada. Si no lo encuentra empiece a exigirlo a su administración.

miércoles, 18 de mayo de 2016

FRACASO ESCOLAR (2) El objetivo de la educación

Con demasiada insistencia se culpa a los padres y maestros de los problemas educativos del país, algo que resulta en gran manera exagerado e injusto. La mayoría de progenitores y docentes hacen lo que deben y educan bien, sólo unos pocos, como en toda estadística, fallan en su objetivo. En este libro no se acusa por tanto a la minoría del fracaso educativo vigente, sino todo lo contrario, se ofrece lo que debe existir entre centro educativo, familias y administración para una enseñanza exitosa bajo la Enseñanza Múltiple Contrastada. Se han recogido para este libro un gran número de trucos prácticos y efectivos de educadores, gobernantes y padres con experiencia. Todos ellos configuran el marco de esta Enseñanza Múltiple Contrastada. Durante el texto se destilarán estas estrategias que permiten evaluar si el centro donde estudian sus hijos resulta efectivo y si la administración así lo procura y promueve. Este compendio de reflexiones, por tanto, no sólo va dirigido a los padres sino también hacia docentes y gobernantes. En estas páginas, y bajo la Enseñanza Múltiple Contrastada, se hallan hábiles estratagemas para mejorar el sistema educativo globalmente, y entiéndase por sistema educativo algo mucho más amplio que el sistema escolar. El sistema educativo es la asociación entre familias, escuelas, administración y medios que influyen sobre el aprendizaje de nuestros estudiantes. El objetivo de todo sistema educativo debería ser el de formar personas cívicas, buenos profesionales y óptimos nuevos educadores. En fin, este libro ofrece un trato entre todas esas partes para reforzar un mismo frente, el educativo, y así cumplir, unos en casa, otros en clase y los de arriba desde la administración, lo que debemos hacer conjuntamente para tratar, comprender, educar y enseñar a los escolares. Cabe observar que enseñar es distinto que educar. El primero ofrece conocimientos contrastados al estudiante en cambio el segundo otorga valores morales; el primero orienta con realidades el segundo adoctrina con creencias. Aún así, y para no repetir demasiado una u otra palabra en la redacción, las utilizaremos indistintamente bajo el significado de transmisión de conocimientos y no de adoctrinamiento. Independientemente de lo anterior, y a través de este libro, como padres sabrán qué deben hacer con el instituto, como profesores que trucos para mejorar el aula, y desde la política marcos concretos para promover un sistema educativo global formado por administración, familias y escuelas que no dejen de lado a quienes menos pueden. Para todo ello se viajará por todo un curso académico para analizar los diferentes sucesos del mismo. Qué centro escoger, qué pedagogías elegir y qué esperar de un final de curso serán capítulos que se irán hilvanando a lo largo de este ensayo. El final culminará con una sólida argumentación científica de las causas y de las soluciones al fracaso escolar. En ello no se acusará a los progenitores de ello sino a una falacia que anda siglos envenenando los sistemas educativos mundiales. Cabe añadir que ser padres resulta hoy en día una de las asignaturas más difíciles de la vida. En primer lugar poco se enseña a serlo, en segundo debes aprender rápido cuando los nueve meses dan a luz. Este salto a la otra orilla, la materna y la paterna, implica un gran compromiso, que no implicación. Recuérdese que en unos huevos fritos con jamón la gallina se implica pero el cerdo se compromete. La educación de un hijo empieza antes de concebirlo. Preguntarse cuál es la razón que nos impulsa a tener ese zagal es de suma importancia para sus próximas décadas y formación venidera. Las razones que conllevan concepciones pueden ser múltiples: fruto del amor, del reloj biológico, del deseo de compañía, del azar no deseado, de querer consolidar la pareja, de la consigna vaticana tantos hijos como diga Dios, o del anhelo de perpetuar el legado de la propia estirpe, aunque existe una que no se ha mencionado y que ostenta la mayor importancia, el deseo de educar en la autonomía, la responsabilidad y el respeto, el deseo de crear un gran ser humano. Así pues, ese bebé que se encargó a la cigüeña, a París o al hospital del in vitro, debe ser diana de este objetivo, educar. En otras palabras, hay que parir pensando en educar y no en París pensando en parir. A largo plazo el objetivo de todo educador, padre, madre o docente, debe ser conectar, hacerse líder y autoridad entre los niños. Si confían en tu experiencia no cuestionan tanto tus consejos y acceden a ellos, algo que permite nuestro objetivo, enseñar y educar a nuestros hijos o alumnos. Ellos deben confiar en nosotros para que nosotros podamos confiar en ellos. Hay que alimentar ese pez que se muerde la cola, la confianza genera más confianza. De hecho en uno de los países con mayor éxito académico, Finlandia, cualquier docente resulta el líder indiscutible de la clase mientras que el alumno se siente el mayor responsable de su propia educación. Visto esto, puede que haya padres que deseen pedir en qué parte de los estatutos de su centro se especifica cómo alcanzan los docentes la confianza con los alumnos, hasta puede que insistan que le envíen muchos informes de las actividades a tal efecto. La verdad, mejor no sumergirse entre tantos papeles, un colegio con tanta burocracia es malo. Redactar todo ese galimatías que alguien exigió ha implicado perder mucho tiempo, tiempo perdido en lo teórico, lo escrito, que luego no se puede aplicar en la práctica, en el aula. Es decir, fíese más de los centros con la justa burocracia ya que allí se prima más la efectividad por experiencia que por demagogia. Toda burocracia justifica el sueldo de burócratas, no el de doctos profesionales en el aula. Mejor una clase espléndida que miles de informes entre padres y escuela. Para dilucidar este punto hay que saber escoger un centro educativo que se adapte lo mejor posible a las necesidades familiares y que a su vez evite un exceso de trámites innecesarios. En todos los centros educativos de Finlandia se prima la efectividad a la burocracia y la administración vela por ello.

martes, 17 de mayo de 2016

FRACASO ESCOLAR (0) Portada

FRACASO ESCOLAR (1) Pedagogía o Didáctica

Después de décadas de reformas pedagógicas nuestro país ostenta el mayor fracaso escolar de toda la Unión Europea. Más del treinta por ciento de nuestros alumnos abandonan los estudios y con ello la posibilidad de mejorar su vida a nivel económico y social. Más de la mitad de nuestros adultos ostenta un nivel cultural bajo y muchos no han superado la enseñanza secundaria obligatoria. Estos hechos se pueden condicionar, maquillar y hasta esconder, pero no se pueden negar. El fracaso escolar nacional es escandaloso. La pregunta clave es, ¿por qué nuestras reformas pedagógicas no han resuelto el problema desde hace décadas? Es más, ¿por qué el fracaso escolar nacional ha aumentado tanto últimamente? Y finalmente, ¿por qué no han hallado estos pedagogos la manera que nuestros estudiantes aprendan lo máximo bajo sus potenciales? Pues la respuesta es tan lógica, simple y real que hasta un alumno de primaria sería capaz de darla. Para ello ordenaremos todas las causas y soluciones del fiasco académico para responder a todo lo anterior al final de este libro. No se trata por tanto de culpabilizar a padres y docentes de ello, esta estrategia resulta ya harto utilizada, sino de olvidarse de ello y difundir las soluciones que aplican docentes expertos, centros educativos y hasta otras naciones. Durante las próximas páginas se ponderarán todo un corolario de acciones didácticas que muchos padres, profesores y administraciones utilizan con éxito, unas ideas cuya trascendencia, de compartirse ampliamente, reducirán en gran medida el fracaso escolar vigente. Es decir, disminuirá el número de alumnos que se pierden por el camino educativo y que no logran graduarse antes de los dieciséis. En este sentido, y durante todo el libro, se irá examinando qué deberían esperar los progenitores de los centros educativos de sus hijos, de la administración que los regula y de ellos mismos para mejorar los niveles académicos y conductuales de sus retoños. De forma equivalente se ordenarán toda una serie de estratagemas que docentes y administración pueden desplegar para mejorar el aprendizaje en el aula. Todo el anterior conjunto de medidas dará con un nuevo cuerpo didáctico llamado EMC, la Enseñanza Múltiple Contrastada. Enseñanza ya que éste es el objetivo de todo buen mentor, Múltiple por las numerosas variables que afectan el aprendizaje escolar, y Contrastada porque tales prácticas han demostrado su eficacia universalmente. Por tanto no se va a crear una hipótesis teórica de cómo deben aprender los humanos. Como veremos a final del libro, y a tenor de los últimos datos científicos, cualquier pedagogía teórica jamás puede hallar la solución al fracaso escolar actual. Para construir la EMC se analizará como resuelven el fracaso escolar países como Finlandia, Corea o la región de Baviera. En igual sentido describiremos las características de los centros que aumentan su excelencia. Por último veremos que técnicas docentes mejoran el aprendizaje escolar de nuestros estudiantes. En definitiva se establecerá un pacto práctico entre progenitores, profesores y leyes con el simple objetivo de reducir el fiasco educativo vigente. Es decir, se definirá el marco de la Enseñanza Múltiple Contrastada sin complicación teórica alguna.

jueves, 12 de mayo de 2016

FELIP VI DEFENSOR DE LA LLIBERTAT D’EXPRESSIÓ

Aquest maig de 2016 diferents editorials han proclamat al rei Felip VI com defensor de la llibertat d’expressió. Però durant el gener de 2015 sa majestat Felip VI va condemnar el genocidi yihaidista a París, un gest que l’honora però que també el contradiu. El Prícep d’Astúries ha defensat la llibertat d’expressió d’un setmanari francès, el Charlie Hebdo, al fer les caricatures de Mahoma, però no fa massa anys es va tancar un setmanari català, El Jueves, per una portada de Joan Vizcarra dibuixant na Letizia i Felip VI. No serà que veiem la palleta en l’ull aliè i no pas el cabiró en el nostre? Defensar la llibertat d’expressió francesa i condemnar la catalana esdevé una paradoxa difícil de pair, sobretot quan la Constitución espanyola prohibeix i condemna a qui faci mofa de la Casa Real, tot un exemple de llibertat democràtica. Potser tot sigui un assumpte de nacionalitats. Els Borbons varen tenir gran part del seu origen en el Regne de França, fins i tot a alguns els van tallar el cap, mentre que Catalunya no va formar part d’aquest il·lustre origen. Defensar la llibertat a la seva terra nadiua i censurar-la al seu país sembla una broma d’en Felip, un acudit que pot fer riure a molts davant la paradoxa del Jueves. Com deia Oscar Wilde, el camí de les paradoxes és el camí de la veritat. Verum est Factum, la veritat està en el resultat.

sábado, 7 de mayo de 2016

RAJOY VETADO

El presidente en funciones del Gobierno de España, Mariano Rajoy, se ha quejado últimamente de haber sido vetado. Textualmente se refiere al hecho de haber ganado las elecciones generales pero no haber sido investido presidente. Y ciertamente Ciutadans, PSOE y Podemos, intentando pactar entre ellos, han protagonizado ese veto a Rajoy. Obviamente a éste no le ha gustado el caramelo y ha calificado de antidemocrático el veto sufrido. Lo paradójico del caso es que Mariano no contempla para los demás lo que a él le duele. De hecho Rajoy y los suyos no han parado de vetar a algunas comunidades autónomas en contra de la solidaridad y la democracia. Pongamos el caso autonómico de la ley de pobreza energética, la de los desahucios o la de acogida de refugiados sirios, leyes destinadas a ayudar a los desfavorecidos pero vetadas por el gobierno de Rajoy. ¿En qué quedamos entonces? ¿Vetar es democrático o no señor Rajoy? ¿O hay que volver a un pasado gris para entender la postura de este regente? ¿No será que Rajoy mete el dedo en ojo ajeno pero mantiene la biga en el suyo? En fin, que no aceptar el pacto de otros, creerse el ganador absoluto y vetar leyes sociales no parece un ejemplo demasiado democrático de este presidente en funciones.

CANVI CLIMÀTIC SARDINERO

Fa temps que les captures de sardina van a la baixa. Aquesta nova ha anat sortint un i altre cop en els mitjans durant els últims mesos. L’alarmant no és que ens quedem sense sardinades sinó que la causa d’aquest problema no queda clara. En la majoria d’articles es culpa al canvi climàtic d’aquesta extinció. El problema, i com a professor de Ciències de la Terra i del Medi Ambient, és que aquesta hipòtesi no encaixa amb la lògica. L’actual canvi climàtic, o millor dit l’escalfament global vigent, va començar fa més de 13.000 anys, temps durant el qual les sardines no es van extingir. El que estem observant és un fenomen desenal i no pas de milers d’anys. És a dir, el canvi climàtic no és la causa principal de la davallada en sardines. Quan una espècie minva en exemplars s’explica per dues causes, o bé es reprodueix menys o bé se’n moren més. En el primer cas, el de menys reproducció, hi té a veure la disponibilitat d’aliment. Les sardines s’alimenten sobretot de fitoplancton, i aquest dels minerals en suspensió aportats pels rius. Sabem que els cabals de l’Ebre i d’altres van a la baixa, pel que una possible causa fora la manca de menjar per a les sardines. L’altre raó, una major mortalitat de les sardines, ve donat pels depredadors. Tonyines i humans en som exemple. Avui en dia les captures de tonyines estan regulades i a més tonyines menys sardines. De fet durant el maig de 2016 s'ha constatat la recuperació d'aquesta pesca senyal que les tonyines són més. Per tant a més tonyines menys sardines. D’altra banda la sobrepesca humana de sardines també hi juga en contra. En fi, que el canvi climàtic potser resta lluny de tot aquest galimaties. Millor basar-se en la lògica i la realitat que no pas en explicacions poc concretes com el canvi climàtic. La ciència, amb els fets, esdevé una aproximació a la veritat, mentre que les creences, amb la fe, es declaren en possessió d’aquesta. Potser el canvi climàtic esdevingui un dogma en l’assumpte de les sardines, però no pas la veritat.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Pedagogía: los falsos innovadores

Aunque la escuela esté para ofrecer unos conocimientos que un zagal abandonado jamás adquiriría, a partir del siglo XVIII empezaron a surgir formas de pensar opuestas a lo anterior. En la Alemania del siglo XVIII el filósofo J.G. Fichte (1762-1814) sentó las bases del idealismo alemán. En ellas se defendía la bondad innata del individuo y la necesidad de dejarle libre en su propia educación, es decir, que en su espontaneidad hallaría su propia formación. John Dewey (1859-1952), profesor de filosofía en Chicago, debía conocer la obra de Fichte. De hecho, y a finales del siglo XIX, de ella reelaboró una hipótesis que llamó pedagogía progresista. Sus preceptos eran que el maestro no debía dominar su disciplina sino que debía transformarse en un guía y amigo de sus alumnos creando una comunidad democrática en el aula. En todo ello los estudiantes debían construir en libertad sus propios conocimientos deduciendo todo aquello que los humanos tardaron miles de años en saber, desde el Teorema de Pitágoras hasta la Teoría de la Evolución. Esa educación debía nacer de la experiencia de los niños y no de la información acumulada en los libros. Es más, éstos debían desaparecer siendo sustituidos por una escuela por proyectos en donde el niño debía aprender a aprender, es decir, los estudiantes debían educarse a si mismos según sus intereses y organizando sus aprendizajes. Su bondad innata les permitiría evitar malas influencias alcanzando altas cotas en educación. Por lo tanto potenciar la imaginación y la creatividad del alumno era fundamental en la pedagogía progresista de Dewey. Además el docente no debía poner exámenes para evaluar el progreso individual del estudiante. Para ello sólo utilizaba observaciones que no podía indicar con notas sino con frases dulces a modo de informes narrativos. La pedagogía progresista tuvo cierta profusión entre las familias de mentalidad liberal y de izquierdas, hasta incluso en Nueva York se aplicó fracasando en 1917. De todas formas la pedagogía progresista llegó hasta a Europa. Primero fue el psicólogo suizo Edouard Claparéde (1873-1940) con su pedagogía del niño como centro de la escuela pero no su beneficiario. Esta ideología relegaba al docente y a sus conocimientos del papel educativo. Ahora el instructor sólo debía ser un mero dinamizador de los intereses del niño. Paralelamente a Clarapède vino el pedagogo Jean Piaget (1896-1980) que tomó todo lo anterior para crear su constructivismo, pedagogía que en breve detallaremos. Poco más tarde Alexander Sutherland fundaba en Gran Bretaña la escuela Summerhill bajo la creencia que el niño era innatamente bueno, sensato y con autocontrol, es decir que según la pedagogía Summerhill el crío podía por si sólo convertirse en un adulto, algo que ya dijo Fichte hacía más de cien años. Con tal base se eliminaron de la escuela horarios, jerarquías, exámenes y notas siendo todo substituido por una asamblea en donde niños y profesores tenían los mismos derechos. El objetivo básico de la pedagogía Summerhill era que el niño se sintiera sempiternamente feliz, pedagogía que fracasó cerca los setenta del siglo XX. A finales del mismo, y con todo el caldo anterior, más el auge de las nuevas tecnologías, el pedagogo italiano Francesco Tonucci propuso que la escuela ya no debía enseñar conocimiento alguno sino dejar que los niños aprendieran libremente con las TIC (Tecnologías de la Información y de la Comunicación). Bajo la pedagogía Tonucci el docente ya no debía transmitir sus conocimientos sino hacer que sus alumnos los descubrieran espontáneamente por la red. En todo ello el alumno debía construir sus propios aprendizajes aunque éste creyera saber lo que en realidad no sabía. Es decir se repetía a la panacea del aprendizaje sin esfuerzo de John Dewey y su pedagogía progresista, aunque ahora bajo el fetichismo de las TIC. Desgraciadamente la pedagogía de Tonucci resultó ser en los noventa una magnífica manera de expandir la ignorancia en escuelas de Suecia. Más que estimular el aprender a aprender provocó la aparición de todo tipo de caprichos. Aún así, y en paralelo a Tonucci, Joe Lyon Kincheloe (1950-2008) se convirtió en el defensor más conocido de la pedagogía crítica, otra teoría que repetía el asunto de democratizar la inteligencia. Lyon afirmaba que los maestros y el sistema globalizado no enseñan la verdad a los alumnos. Ellos sólo inculcan dogmas para crear mano de obra. Así pues los estudiantes deben encontrar por si solos la verdad que sí conoce el dogma de la misma pedagogía crítica. Es decir, no os creáis el dogma de los otros pero asumid el mío, algo clónico a una religión. La pedagogía crítica resulta pues pura creencia provocando la ignorancia de los estudiantes. Un zagal no conoce el mundo y por ello hay que mostrarle la realidad existente y no dejar que él se la imagine mentalmente. La educación se fundamenta en eso, en enseñar la verdad de lo que es y no lo que los niños desean que sea. Resulta una total irresponsabilidad dejar al aprendiz sin los conocimientos reales del docto. Y eso es lo que implica la pedagogía crítica, que seamos críticos e ignorantes en todo, pero jamás críticos con la propia pedagogía crítica. Si intentamos resumir todas las pedagogías teóricas anteriores vemos que fueron versiones parecidas las unas de las otras ya que iban redundando lo que una decía bajo lo que dijo la otra. Convendremos que poco de innovador tienen ya que se fraguaron hace más de cien años. Aún así todo aquel mejunje se creyó innovación científica en diversas políticas educativas europeas. Ello ocurrió a finales del XX e inicios del XXI, teorías educativas que se implantaron sin datos neurobiológicos que las abalaran. Estados Unidos, Suecia, Francia y España las acogieron con gran fervor para ver aumentar su fracaso escolar en tan sólo una década. Es decir, aquellas pedagogías teóricas jamás fueron lo que aseguraban ser ellas mismas, ciencia. Ésta, la ciencia real, se respalda bajo teorías comprobadas mientras que la centenaria pedagogía teórica solo flota sobre ideas no probadas. Paradójicamente las pedagogías teóricas se hacen llamar ciencia a si mismas aunque a veces condenen el progreso científico. De hecho muchos pedagogos teóricos menosprecian a la ciencia como camino de conocimiento y exaltan a la naturaleza humana en su lugar, algo ya defendido por Rousseau en el XVIII, por Mahoma en el VII o por San Pablo en el I. Rousseau decía que la ciencia pervertía el espíritu humano; Mahoma dio la orden de quemar todo libro que no fuera el Corán en igual sentido; y San Pablo mandaba lo siguiente: huid de los filósofos y de los sabios. Actualmente en la política española también parece existir cierto desdén por la ciencia al considerarla complicada y alejada de la realidad social sin darse cuenta que el móvil utiliza la física cuántica y el GPS la relatividad de Einstein. Por ejemplo la LOMCE quiso reducir los ya casi extintos temarios de Geología. Una explicación lógica ante este desdén se halla en tres razones. La primera que muchos políticos proceden de formaciones humanísticas sin conocer de cerca las disciplinas científicas. La segunda que pocos científicos se adentran en la política para influir en sus intereses. Y la tercera que muy pocos investigadores, absortos en sus pesquisas, denuncian esta realidad. Dicho todo lo anterior, los pedagogos constructivistas parecen a menudo desechar la ciencia y valorar más las humanidades como camino de aprendizaje. Aún así ellos llaman ciencia a su pedagogía siendo ésta sólo una hipótesis no contrastada. Desgraciadamente esta antigua pedagogía teórica se aplicó en Estados Unidos y Canadá a finales por los sesenta, en Francia por los ochenta, en Suecia y España por los noventa, y por último en Latinoamérica pasado el 2000. Los resultados educativos en todos aquellos países resultó letal. Tras aplicar leyes bajo las pedagogías teóricas hubo un aumento generalizado del fracaso escolar con maestros que no debían saber de su especialidad pero si ser fervorosos creyentes en la caduca pedagogía teórica. Cabe mencionar aquí la opinión que en 1961 escribió la profesora y políglota Hannah Arent en La Crisis de la Educación sobre la pedagogía teórica. Bajo la influencia de la psicología moderna [...] como una ciencia de la enseñanza, un maestro es una persona que puede enseñarlo todo [...] sin estar especializado en una asignatura específica [...], algo que trajo consigo un descuido muy serio en la preparación de los maestros en sus asignaturas [...] dejando a sus alumnos literalmente abandonados. O más tarde, en 1973, el canadiense francófono Lucien Morin en Los Charlatanes de la Nueva Pedagogía. Todos coinciden en decir que el maestro formado por las ciencias de la educación sabe evitar perfectamente los horribles y toscos errores de la pedagogía tradicional. ¿Cómo se entiende pues que actualmente el educador sea todavía más mediocre que antaño? [...] Todos afirman también que gracias a las ciencias de la educación serán más respetadas las exigencias intelectuales, y, sin embargo, lo que está ocurriendo en todas partes es exactamente lo contrario. Pero, ¿qué defendía el constructivismo de la pedagogía teórica? Piaget creía que todo conocimiento mental era un invento, una creación de la percepción equívoca de los humanos. Bajo ese punto de vista era más importante el método de estudio que saberse las materias. Es decir, era más trascendente aprender a aprender que simplemente aprender lo que sí sabían los maestros. Piaget insistía que de antemano todos los alumnos saben aprender por si solos. Bajo esa creencia el estudiante debe estar libre para construir sus propios conocimientos como expresión de su personalidad y así deducir por el mismo teorías científicas que los humanos han tardado milenios en demostrar. En este contexto el docente sólo debe ser un conductor de esa construcción sin necesidad de dominar grandes conocimientos. Será el alumno quien los hallará bajo la batuta de un buen profesor, en fin, que el estudiante llegará a saber más por si mismo que su propio mentor. El problema de todo lo anterior es que para construir algo hay que poseer material previo. Para levantar una casa hay que poseer antes ladrillos y cemento. De igual manera, y para que un alumno construya nuevos conocimientos, debe haber memorizado conceptos previos como los objetos de su entorno, las normas gramaticales y el vocabulario de un idioma, ¿cómo va a construir un crío el saber antes que el maestro se lo transmita? Ello implica que el constructivismo jamás puede funcionar en etapas infantiles y juveniles en donde poco sabe el niño. Por dicha razón esta pedagogía teórica ha denostado muchos sistemas educativos. Afirmar que los niños ya tienen conocimientos previos y que hay que sólo guiarles, ha resultado letal para nuestro sistema escolar ya que los infantes tienen poco o nada con que construir nuevos conocimientos. En fin que los escolares podrían decir, soy muy inteligente pero tengo mala memoria, para luego añadir, tengo muy buena memoria pero soy muy ignorante. Como decía Inger Enkvist en La Influencia de la Nueva Pedagogía en la Educación: el Ejemplo de Suecia: la escuela ya no ayuda a los incultos a volverse cultos, sino que les hace creer que ya son cultos. Tras todo lo anterior se impone una buena didáctica bajo la Enseñanza Múltiple Contrastada. Es decir sólo utilicemos aquellas prácticas que permitan enseñar con éxito lo que el docente sabe. Si un maestro no sabe, ¿qué va a enseñar? Como decía el profesor de historia Enrique Moradiellos en Clío y las Aulas: el hombre ha llegado a ser hombre, literalmente, sin conocimientos en pedagogía. En fin, que el constructivismo de Piaget se equivocó, de hecho no fue un error intencionado sino una mala interpretación de los hechos. Piaget quizás interactuó con Karl Popper para luego sentar las bases de otro gran pensador, para Kuhn. El primero, como filósofo de la ciencia, proponía que ésta debía aproximarse a un conocimiento racional, inteligible y lo más objetivo posible de la realidad, algo en lo que todo biólogo, geólogo, físico o químico estarán de acuerdo. Pero Piaget no creyó en lo anterior y se acercó más a la opinión que desarrollaría un historiador, Thomas Kuhn. Éste creería que la ciencia era una construcción social, ininteligible y subjetiva en función de los prejuicios históricos e individuales del momento. Si bien es cierto que muchas hipótesis científicas se elaboran bajo el contexto histórico, los intereses ególatras y los prejuicios personales, no siempre ha sido así y el Darwinismo, la Tectónica de Placas, la Relatividad o la Tabla Periódica explican nuestra realidad y nos permiten desarrollar tecnologías útiles, inteligibles y reales. Por tanto Piaget confundió lo que el empirista David Hume criticaba a menudo de la historia, que confundimos el debe ser por lo que simplemente es. Los hechos son los hechos, luego nosotros valoramos si están bien o mal, pero sin nosotros sólo serían eso, hechos. La ciencia debe ser racional, humilde y objetiva aunque a veces sea ilógica, tendenciosa y subjetiva. La ciencia debe analizar, sintetizar y explicar hechos, y si un chapuzas confunde esto con sus prejuicios, simplemente se inventará sueños sin explicar realidad alguna. La pedagogía teórica cae en esa situación al crear nieblas con quien luchar. El constructivismo de Piaget creía que los conocimientos se construían desde la nada, pero los estudiantes no deben construir el conocimiento, sino reconstruirlo en su mente a partir de las enseñanzas de doctos profesores. Por desgracia la sutil interpretación de Piaget propició la pedagogía teórica que invadió de fracaso escolar Estados Unidos, Suecia, Francia y España destruyendo la educación universal defendida por la Ilustración del XVIII, el sapere aude, el atrévete a saber para superar los prejuicios impuestos y convertirte en un ser humano consciente, responsable y libre en tus decisiones. Luc Ferry, exministro francés de educación, decía que la escuela debe transmitir conocimientos apoyando la meritocracia y el esfuerzo, algo muy alejado del constructivismo mal aplicado. Si el XVI fue el siglo del Renacimiento y del redescubrimiento de lo clásico, el XVII el de la Revolución Científica y la Tecnológica, el XVIII el de la Ilustración y su sapere aude, el XIX el de la Revolución Industrial y la necesidad de un proletariado alfabetizado, el XX el de las comunicaciones y la educación generalizada, pues entonces el siglo XXI resultó ser el del fracaso de todos los anteriores, el del fiasco de la educación occidental en Europa y otros continentes. Prueba de ello fueron los teóricos constructivistas que intentaron predicar y convencer a políticos de Europa, Estados Unidos y hasta de América latina.