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jueves, 2 de febrero de 2017

70. ¿Por qué los buenos docentes no son asesores?

¿Por qué los docentes, y expertos reales, tienen tan poca influencia en la mejora de la educación nacional? Según Josep Playà, periodista de La Vanguardia, es porqué los docentes apenas salen en los medios mientras que sí lo hacen pedagogos y demás expertos. Esta falta de incidencia docente en prensa, radio y televisión sucede por las razones siguientes. Primero, los docentes no se hallan agremiados en un lobby poderoso e influyente como sí las facultades y asociaciones de pedagogos, todo lo contrario, la mayoría de profesores rehuyen incluso de los sindicatos por recelo crítico hacia ellos. Segundo, los maestros y profesores, tienen el tiempo tan ocupado que difícilmente intentan en bloque salir en prensa, Twitter, Facebook, televisión o crear un buen diario digital sobre educación. Tercero, muchos sindicatos específicos en educación no poseen un gabinete de prensa potente y bien conectado con los medios o un diario digital sobre educación proyectado con buen diseño. Cuarto, existen cada vez menos periodistas especializados en educación primando el reportero generalista que busca la noticia rápida y en tiempo real. En ello cabe detallar que en las ruedas de prensa, y muy a menudo, este tipo de periodista redacta in situ la noticia sin contrastarla con especialistas. Desde allí mismo manda inmediatamente la primicia para no ser pisada por el resto de reporteros allí presentes. Esto hace mella en la realidad educativa sin llegar la verdad a la sociedad que bebe de los medios. Y quinto, y en resumen, la hoja de ruta educativa nacional no la trazan los docentes sino otros que bajo un lobby que posee más poder, influencia e impacto en los medios, se otorgan a si mismos el papel de expertos en educación sin serlo realmente.

Las soluciones a todo lo anterior, y con el objetivo de aumentar la presencia de los doctos docentes en los medios serían básicamente tres. Congresos periódicos de educación expuestos por docentes; un diario digital sobre educación con ágiles puentes al Facebook y al Twitter bien organizados; y un gabinete de prensa unificado entre los sindicatos de educación. Todo ello provocaría que un mayor número de docentes se afiliara a un sindicato especializado en educación dando mayor poder a estos ante el lobby de los pedagogos, la política falaz y la difusión de los medios.

Otro aspecto que conlleva la baja influencia de los docentes en el sistema es su mala imagen ante la sociedad. Según un estudio en 2013 de la Fundación Botín titulado El Prestigio de los Docentes en España, éstos se hallan en la posición 21 de las profesiones con una nota de 3,7 sobre 5, algo que contrasta con la imagen que los propios educadores creen proyectar hacia la sociedad. Los docentes se puntúan con un 4,5 sobre 5 pensado que la sociedad les pondrá un 2,5 sobre 5, todo ello muy distante de la evaluación que la sociedad les otorga realmente. En fin que en España la profesión docente es de las más criticadas y menos valoradas. ¿Y por qué esta percepción negativa de nuestros educadores? Según el estudio esto se halla en diferentes factores. El primero, y más indicado, es su falta de autoridad en el aula. El segundo, y en infantil y primaria, los bajos conocimientos de los maestros en su especialidad. El tercero el cambio tan frecuente de leyes en nuestra estado. El cuarto la percepción que este colectivo posee demasiadas vacaciones. El quinto su sueldo bajo, congelado y actualmente recortado. Y el sexto y último, lo que se critica de ellos en prensa. Parece pues que los más importante a corregir es la autoridad y la formación de los maestros según la sociedad. De hecho el 68 por ciento de los encuestados afirman que el maestro debe dominar su especialidad y conocer las técnicas pedagógicas. Un 73 por ciento declara que se debe ser más exigente en la selección de los estudiantes que deseen ser docentes, algo que conllevaría la recuperación del prestigio docente perdido y la recuperación de la disciplina en las aulas, a mayor nivel de disciplina mayor prestigio, y a mayor prestigio mayor rango de disciplina. En España un tercio de los aspirantes a maestros de primaria provienen no del bachillerato, sino de la formación profesional. De estos, y en junio de 2014, el 60 por ciento no superó las pruebas de aptitud personal para acceder a la carrera de maestro (PAP), mientras que entre los bachilleres ese porcentaje bajaba hasta el 9 por ciento. Fue más que evidente que dejar acceder a la gente de formación profesional a maestros de primaria no era apostar por la excelencia de los futuros docentes del país. En Estonia y Finlandia el maestro tiene un prestigio social tremendo y el nivel que se le exige es de sobresaliente en su bachiller. Además en estos dos países mucha gente desea llegar a ser docente para ostentar un gran respeto entre la población. Y no es un asunto de sueldo ya que sus docentes cobran más o menos lo mismo que los nuestros y su nómina es la misma entre primaria y secundaria al ser todos licenciados. Lo que sucede es que desde la familia ya se educa en esa admiración hacia los docentes y el proceso para llegar a serlo es altamente selectivo por notas, formación y aptitudes sociales demostradas. No todo el mundo sirve para educar en el aula y muchos son los aspirantes que son rechazados en Estonia y Finlandia. El docente debe poseer un gran dominio en su especialidad, en los idiomas, en las técnicas didácticas pertinentes y en su capacidad de empatía con los escolares. En caso de fallar en tan sólo una de estas exigencias, es descartado para estudiar como docente.

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